Un laberinto argentino para el FMI de Georgieva

La relación entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Argentina es un eterno bucle; una interminable sucesión de tira y afloja. Pero nunca fue mejor que con Mauricio Macri. Cuando los mercados comprendieron que el Gobierno no podría cumplir con el calendario de pagos asumido desde 2016, el Fondo salió al rescate de la Casa Rosada. Con el aval de Estados Unidos, en junio de 2018 el organismo otorgó al país una línea de crédito de 50.000 millones de dólares (44.000 millones de euros), a la que tres meses después sumó otros 7.000 (6.200). El segundo acuerdo adelantó los plazos de entrega del dinero a 2019, año en que Macri debía buscar su reelección. El rescate no bastó para evitar la derrota oficialista y dejó todo en manos del peronista Alberto Fernández. Hasta ahí, grosso modo, la historia contada de 18 meses que parecen 18 años.Seguir leyendo.