México sella sus fronteras con Guatemala ante la llegada de la nueva caravana migrante

Llueve en la frontera de El Ceibo y nadie tiene dónde guarecerse. Solo unos plásticos, hojas finas de árboles jóvenes, una plancha de metal oxidada. Algunos ni siquiera lo intentan, se quedan en medio del camino, frente a la valla fronteriza, sus barrotes blancos y su alambre de púas. Sobre la valla hay un cartel que dice ‘bienvenido a México’, frase que ha perdido todo el sentido en un lugar como este. Hay cientos de hombres, mujeres y niños, quizá hasta mil: es la nueva caravana migrante que sube de Honduras e intenta llegar a Estados Unidos. Jóvenes flacos como huesos de pollo, muchachas hastiadas con las chanclas perdidas de barro.Seguir leyendo.