Los mundos de García Márquez salen al mundo

Gabriel García Márquez decía que solía despertarse temprano desde los 17 años para sentarse a llenar las páginas en blanco con las que comenzaba una jornada. Aquella rutina tuvo una feliz variación el 10 de octubre de 1982, cuando alguien de la Academia Sueca lo llamó a su casa de Ciudad de México para anunciarle que había ganado el Premio Nobel de Literatura. Aquel momento quedó inmortalizado. No en una hoja en blanco llena de palabras sino con luz que escribió sobre un papel. La fotografía de aquella madrugada muestra a un orgulloso García Márquez, en ese entonces de 55 años, sonriendo de oreja a oreja en el jardín de su casa. Tiene las manos metidas en su bata y calza unos zapatos blancos. Su esposa, Mercedes Barcha, le planta un fuerte beso en la mejilla izquierda con un gesto que solo puede describirse como de inmensa felicidad. Seguir leyendo.