La tentación de armarse tras una matanza del narco

Es casi ya de noche y el olor a carne asada impregna el aire con una fuerza brutal. Somete fragancias, destellos de perfumes silvestres. Hace un rato, el rancho La Mora (Chihuahua, norte de México) olía a membrillo y granada madura. A polvo y montaña. Pero ahora es solo carne. En un terreno de la calle principal, un grupo de hombres asa decenas de pollos y filetes de res a una velocidad de vértigo. Todo es a lo grande aquí, las camionetas, los asados, los convivios, las manos de la gente.Seguir leyendo.

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