La magia de las mañaneras presidenciales

Nunca en la historia de México un presidente había decidido crear un Gobierno de rendición de cuentas como el de López Obrador, jamás tuvimos la oportunidad de descubrir a diario al ser humano detrás de la banda presidencial como nos lo permite él. Siempre la presidencia fue un búnker, un cuarto de guerra, un salón secreto de manejo de crisis y latrocinio. Hoy, por el contrario, podemos ver a ese hombre común que conocí en 2006, cuando un grupo de intelectuales y cineastas me invitaron a una comida en casa de Chema Pérez Gay, para hablar con el “Señor López” a quien habían arrebatado las elecciones. Ese candidato habló sobre su pasión por el cine de oro mexicano: El santo contra las momias, María Félix y Pedro Infante como sus ídolos. Uno de los organizadores de la comida era el director de cine Luis Mandoki, quien acababa de filmar un documental sobre el candidato y estaba sentado frente a Beatriz Gutiérrez.Seguir leyendo.

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