La liberación de Lula enciende la esperanza de reanimar a una oposición endeble

Todavía no era la una de la tarde, hora en que la Corte Federal de Curitiba inicia el día de trabajo, y los abogados del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva ya habían presentado por medios electrónicos la licencia para solicitar su liberación inmediata. El argumento era simple: el fallo dictado el jueves por el Supremo Tribunal Federal, de que solo los condenados que habían agotado todos los recursos podían ser encarcelados, beneficiaba directamente al líder del Partido de los Trabajadores (PT). “Es imperativo que se cumpla de inmediato la decisión de la Corte Suprema”, subrayaron. Afuera de las oficinas de la Policía Federal, donde desde el 7 de abril de 2018 Lula cumplía su condena en segunda instancia, una multitud se había reunido desde primera hora. Cientos de personas de diversas partes del país, militantes de izquierda y del PT —algunos ya llevaban allí 580 días—, anhelaban la promesa que les había hecho Lula estando en prisión, durante una entrevista con EL PAÍS y Folha de S. Paulo en abril. Afirmó que, cuando saliera de la cárcel, caminaría hacia la vigilia que lo saludaba diariamente desde que lo encarcelaron y brindaría con sus fieles seguidores con un trago de cachaça.Seguir leyendo.

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