La falsa muerte de las cataratas Victoria

Una impresionante cortina de agua se desploma desde 100 metros de altura y levanta una nube de gotitas que empapa a los turistas. Ron y Mary Anne, una simpática pareja de jubilados, hacen fotos sin parar. “Hace poco estuvimos en Iguazú, pero estas son más espectaculares”, dice ella con una sonrisa. Asomados al abismo, el estruendo de los 274.000 litros que impactan cada segundo contra el fondo de las cataratas Victoria, en la frontera entre Zambia y Zimbabue, en África austral, apenas permite escuchar la conversación. En las últimas semanas, las noticias acerca de su posible desaparición, acompañadas de unas imágenes de las cascadas con apenas un hilito de agua, corrieron como la pólvora como un recordatorio de los efectos del cambio climático en una región que vive la peor sequía en 35 años. Sin embargo, las cosas casi nunca son como parecen.Seguir leyendo.

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