“Hice de camarera y de ‘kelly’ en un hotel de lujo”: autorretrato de la Nobel de Literatura

No soy grande, tengo un tamaño cómodo y estoy bastante bien hecha. Tengo un estómago pequeño, nada exigente, unos pulmones robustos, una barriga firme y unos brazos fuertemente musculados. No tomo medicamentos ni hormonas, no llevo gafas. Me corto el pelo con una maquinilla, una vez cada tres meses, casi no uso cosméticos. Tengo los dientes sanos, tal vez no del todo bien alineados, pero enteros, con un solo empaste ya antiguo, creo que en el primer molar inferior izquierdo. El hígado, normal. El páncreas, normal. Los riñones derecho e izquierdo, en excelente estado. Mi aorta abdominal, normal. La vejiga, correcta. Hemoglobina: 12,7. Leucocitos: 4,5. Hematocrito: 41,6. Plaquetas: 228. Colesterol: 204. Creatinina: 1,0. Bilirrubina: 4,2. Etcétera. Mi CI –si alguien cree en esas cosas–: 121; suficiente. Tengo muy desarrollada la imaginación espacial, casi eidética, mas no así la lateralidad, que flojea. El perfil de mi personalidad es cambiante, más bien poco digno de confianza. La edad: psicológica. El sexo: gramatical. Compro libros preferentemente de tapa blanda para así poder dejarlos sin sentir pena en los andenes, para otros ojos. No colecciono nada.Seguir leyendo.