“Ha temblado todo, pero hemos llegado sanos y salvos”

Eduardo Íñigo, hijo del mítico periodista José María Íñigo, empezó a darse cuenta de que algo iba mal cuando desde la ventanilla del avión pudo reconocer a la gente que paseaba por la Gran Vía de Madrid. El aparato volaba muy bajo. Mandó un mensaje de preocupación al grupo de WhatsApp que comparte con sus hermanos, su madrastra y sus cuñadas. Desde ese momento y hasta que aterrizó de nuevo en Barajas, cuatro horas después, Íñigo estuvo en contacto en todo momento con su familia, que siguió las peripecias de su avión a través de la web Fly tracker.Seguir leyendo.

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