En Brumadinho conviven el luto y la euforia económica

Una ciudad brasileña de luto, pero económicamente eufórica. Pasado un año de la rotura de una balsa de residuos tóxicos de la multinacional minera Vale, en Brumadinho, que dejó 270 muertos, en la ciudad conviven la angustia de los allegados de las 11 personas que siguen desaparecidas y la alegría de una parte de los vecinos. El motivo es que Vale paga una ayuda mensual a cada uno de los 40.000 vecinos independientemente de si se vieron afectados directamente por el desastre o no. Esa especie de renta mínima universal animó la economía de Brumadinho, fuertemente dependiente de la minería. «La ciudad está consumista y maníaca», dice un psicólogo.Seguir leyendo.

CategoríasSin categoría