El muro de Trump se levanta en los centros migratorios mexicanos

Un joven de 15 años está tumbado en una colchoneta sin moverse. Su madre, desesperada, le aplica paños húmedos a su frente ardiendo. En la calle el termómetro marca 36 grados, en ese cuarto insalubre en el centro de Tapachula (Chiapas, frontera con Guatemala) la sensación es de por lo menos cinco más. No ha pronunciado una palabra desde que salieron de la estación migratoria Siglo XXI, donde estuvieron detenidos 24 días. Diarrea, depresión, angustia. Todo ese tiempo estuvo en una zona separada de su madre y su tía, con quienes llegó un mes antes desde Comayagua (Honduras) huyendo de una amenaza de la pandilla Barrio 18. “Si nos quedamos un día más ahí encerrados, pido que me regresen a mi país aunque allá quieran matarme”, resumía Sara Gómez.Seguir leyendo.

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