El discurso del estado de la Unión exhibe la hostilidad política en EE UU

La noche empezó ruda. Donald Trump subió a la tribuna de la Cámara de Representantes para pronunciar el anual Discurso del estado de Unión, una de esas fechas cumbre de la agenda de un presidente, y negó el saludo a la presidenta de la Cámara y tercera autoridad de la nación, Nancy Pelosi. El republicano se dirigía al país en unas circunstancias excepcionales, a un día de recibir el veredicto —previsiblemente absolutorio— en el juicio político por el escándalo de Ucrania, impulsado por los demócratas, con Pelosi a la cabeza. A partir de ahí, durante una hora y 18 minutos, el mandatario hizo lo más parecido a un mitin de sello trumpista, presumiendo de economía, sacudiendo a la inmigración y con toques de show televisivo. Al terminar, Pelosi rompió los folios del discurso del presidente con evidente desprecio. Cuando la prensa le preguntó después por qué, la veterana política respondió: «Porque era algo cortés considerando la alternativa. Qué discurso tan sucio».Seguir leyendo.

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