El desencuentro de López Obrador con las petroleras privadas pone en riesgo el futuro de Pemex

La plataforma petrolera Xikin tuvo un invitado de honor poco antes de navidades. Enfundado en un uniforme amarillo, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador subió al puesto de control de esta infraestructura marítima, ubicada a 30 kilómetros de la costa de Tabasco, y empezó a hablar de uno de sus temas favoritos: el “rescate” de Pemex, la petrolera estatal, para apoyar la «soberanía energética». “[Antes] no les importaba sacar petróleo, lo que les importaba era la entrega de los contratos”, dijo. Todo un dardo a la reforma de la anterior Administración que abrió el sector a la participación privada. Mientras el Gobierno ha descartado la licitación de más campos petroleros en 2020, empresas y analistas alertan del impacto negativo que puede tener sobre las metas de producción.Seguir leyendo.

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