Cuba, una isla bajo la psicosis de la asfixia de Trump

“¿Cómo está la cosa?”. La pregunta, típica en Cuba a modo de saludo, es para dos empresarios extranjeros que están comiendo en una conocida paladar (restaurante privado) de La Habana. Si bien el requerimiento es inocente, los dos hombres de negocios —uno dedicado al turismo y el otro a la banca— saltan a la vez: “Mejor ni hablar. Los norteamericanos nos tienen locos”. A ello sigue una catarsis: desde hace meses, refieren, buena parte del tiempo que antes dedicaban al difícil oficio de hacer negocios en Cuba, ahora es para consultar abogados, trazar estrategias y realizar gestiones de alto nivel para hacer frente a la ley Helms-Burton y el recrudecimiento del embargo norteamericano. “Nadie hubiera imaginado hace tres años que íbamos a estar así”, se lamentan.Seguir leyendo.

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