Bolivia sin Evo

Evo Morales llegó al poder aupado por una revolución, que tuvo momentos callejeros y electorales, en diciembre de 2005. Y debió renunciar por una (contra)revolución, con dimensiones de golpe cívico-policial-militar, casi 14 años después. Su vida política nació en el Chapare, una región productora de hojas de coca y desde ahí se proyectó a la nación entera. Él siempre desconfió de las ciudades y estas siempre desconfiaron de él. En la crisis de los partidos tradicionales post-Guerra del Gas (2003-2005), los votantes urbanos decidieron darle la oportunidad a un indígena para ver si lograba lo que no habían logrado ellos: hacer de Bolivia un país más viable económica y políticamente. Y lo votaron de nuevo en 2009 y 2014. En esta ocasión Morales ganó incluso en la esquiva Santa Cruz, en el oriente agroindustrial.Seguir leyendo.

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